MAPAS Y TABLEROS PARA LA ESTRATEGIAS EMPRESARIALES
Es una verdad muy conocida que las estrategias empresariales para el logro de sus objetivos suelen quedarse en “el papel” y es común el no tener avances significativos. Esto es debido entre otras cosas a que:
- No se permea esa información a todos los niveles jerárquicos.
- No se traduce la estrategia a acciones concretas para su logro.
- No se genera una ruta estratégica, es decir, no se establece el “cómo” se piensa acomodar dichas acciones en orden lógico, para poder avanzar hacia el objetivo.
- No se establecen los indicadores de medición para cada meta, que permitan saber si en verdad se están teniendo los logros que se esperan.
- Y sobre todo, no se consigue que las personas que participan en las diferentes acciones se involucren y comprometan en verdad con la estrategia, por lo que sus aportaciones son a menudo menores a su propia capacidad.
Por todo lo anterior se han difundido algunas metodologías muy útiles que buscan atacar algunos de los problemas mencionados, como son los Mapas Estratégicos y los Scorecards. Los mapas intentan llevar al equipo de trabajo a un razonamiento lógico basado en la relación causa efecto, de la cual deben resultar los caminos para llegar a los logros finales que se buscan. De ahi se derivan algunos métodos como el conocido modelo “balanceado” de Kaplan y Norton, que plantea que esos caminos pasen por 4 dimensiones, que definen a su vez las metas u objetivos parciales:
- La dimensión Financiera, que es a final de cuentas lo que toda organización persigue para su misión y/o para su sobrevivencia.
- La dimensión de los Clientes, que considera que toda empresa también tiene su razón de ser en la entrega de un producto o servicio de valor para algún sector de la sociedad.
- La dimensión de los Proceso Internos, que comprende que para proveer de un producto o servicio de utilidad para el cliente, beneficiario o usuario, se debe contar antes con una operación interna eficiente.
- Y la del Aprendizaje y Crecimiento, que toma en cuenta que para echar a andar toda la estrategia se deben tener los recursos, capital humano, tecnología, conocimientos y proveedores externos que aquellas requieran.
Pero los mapas estratégicos no son por sí solos suficientes para las estrategias empresariales, si no se acompañan con la definición de los datos de medición; esto es, los indicadores que permitan saber qué se espera de cada meta u objetivo parcial, dentro de la “ruta” estratégica que se va siguiendo. Para esto, las empresas usan cada vez más los enfoques a procesos que distinguen al menos 3 tipos de indicadores:
- De entrada, son aquellos que establecen y miden los insumos que requiere cada elemento de la estrategia para poder hacer su parte de manera exitosa.
- De proceso, son los definidos y usados por los responsables de cada meta parcial para medir el avance de cada acción establecida en su proceso.
- De salida, los cuales evalúan si los resultados de cada punto de la “ruta” estratégica está cumpliendo o no con los requisitos que necesita de ella el siguiente punto.
Cuando a esta información se le agregan responsables, acciones y metas específicas, así como las mediciones de los avances reales para hacer los seguimientos, empezamos a tener un sistema de tableros que puede apoyar en verdad a las estrategias.
Pero aún ya hecho lo anterior, aun queda el reto de plasmar toda esta información en “mapas y tableros” claros, entendibles, funcionales y accesibles para todo el personal involucrado. Con esto, se busca lograr que cada persona se sienta responsable y participante activo de las estrategias de la organización.

